
Después de recibir una entusiasmada recomendación por parte de Juan, en nuestro primer encuentro depués de más de un mes, no tardé mucho en localizar todo lo aparecido de este manga, y la verdad es que después del primer tomo, ya ha merecido la pena. Y es que Death Note (que no Black Note, Juan), me ha cautivado desde la primera página.
Para empezar, al desconocido (para mí) guionista Ohba Tsugumi, se ha unido Obata Takeshi, el gran dibujante de Hikaru No Go, para realizar algo que, desde luego, no deja mal sabor de boca a aquellos que tanto disfrutamos con el mundo del Go recreado en la anterior obra.
Yagami Raito es el chico perfecto, y no, no me refiero al Quarterback titular del equipo del instituto, novio de la capitana de las Cheer-learders, no. Es perfecto de verdad. Primero a nivel nacional en los exámenes. Una mente privilegiada, y un físico a corde con ello.
Pero, qué pasa cuando el chico perfecto (o cualquier otro mortal) se encuentra con un cuaderno que tiene la peculiar facultad de dictaminar la muerte de cualquiera cuyo nombre se escrito en él (por defecto, de parada cardiaca). Qué pasa si este chico decide tomarse la justicia por su mano y matar a todo aquél criminal que merezca (desde el punto de vista de Raito) la muerte? Y si además, el mejor investigador del mundo (cuyo rostro es una incógnita se pone tras la pista de éstas muertes a petición de la Interpol?
Un muy buen ambiente y muchísima intriga, justo lo que me había vendido Juan, no puedo esperar para leer el segundo tomo...


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