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viernes, marzo 11, 2005

Montaña Rusa

Darío, uno de mis mejores amigos, siempre me echaba en cara mi pesimismo antes de marchar hacia Trondheim; bueno, esto ha cambiado, aunque, como cualquier persona no puedo evitar la montaña rusa en la que se convierten mis sentimientos con más frecuencia de la que querría. A veces estoy en lo más alto, y otras caigo en picado. La gran diferencia, diría Darío, es que ahora cuando acaba el viajecito en el tren, las sensaciones que retengo son buenas.

Hoy he tenido una mala noticia, bueno, una de estas malas noticias que te mosquean pero que en realidad no son demasiado importantes. Mis fiestas de Fallas serán demasiado pronto, así que en realidad no libraré. Veremos qué le digo a Andrea y su hermano cuando vengan de fiesta y yo tenga que ir a trabajar toda la noche!

Pero me quedaré con lo bueno, días como el sábado pasado, en el que hice una fiesta en mi casa, que fue todo un éxito. Probablemente más de 50 personas pasaron por allí y como diría mi compañero de piso Filippo:

Queste sono le serate che contano!

martes, marzo 01, 2005

Por qué este vacío

Y si todo va tan bien,
si todo va tan bien,
¿por qúe este dolor
que siento?

Y si todo va tan bien,
si todo es tan sencillo,
¿ por qué este vacío
que siento?
Eso dicen Los Planetas en una de sus más maravillosas canciones. Y eso es lo que me pregunto yo mismo ahora, y esta mañana le preguntaba a Juan. Si todo va tan bien, si la decisión que tomé fue la adecuada, porqué siento este vacío dentro de mí. Por qué te necesito sabiendo que no debo. Cuándo dejaré de pensar en todos los años junto a ti, y me centraré en los que quedan separados.

Espero al escribir esto poder quitar estas ideas de mi cabecita. Y dejarlas aquí, sabré así dónde están y no me preocuparé por recordarlas. Como dice el libro que estoy leyendo ahora, Getting Things Done, sólo así puedes ser productivo sin llegar a estresarte.

miércoles, febrero 23, 2005

Mataró

Hace un rato, no sé muy bien por qué, he recordado una canción de Los Suaves, que cualquiera que me conozca desde no hace mucho, jamás habrá relacionado con mis variados gustos musicales. Y al recordar cualquier canción de este grupo, me viene siempre en mente el mismo lugar, Mataró.

Fui allí a la boda de un familiar, uno de esos primos segundos, o terceros. Tampoco me voy a explayar al respecto de la boda en cuestión, recuerdo que el restaurante del convite era muy bonito, creo que en la montaña, poco más. Allí conocí a una chica maravillosa, tanto que hasta su nombre lo era, Maravillas. Fue un flechazo, congeniamos perfectamente. Y parece que la sensación fue mútua, por lo que oiría tiempo después.

Quedamos esa misma noche, iríamos a una discoteca de la ciudad, la ilusión me embargaba, mi sonrisa me delataba. Recuerdo el viaje de vuelta del convite, a la casa de un familiar dónde estábamos hospedados. Mi padre y yo cantábamos la versión de Coolio de Ms. Jones. Sabía que esa noche sucedería algo que me marcaría.

Y tanto que sucedió, mis padres discutieron y no me dejaron ir. Me pasé la noche entera llorando en el balcón, cantando canciones de los Suaves. Nunca jamás he vuelto a saber nada de Maravillas, aunque me dijeron los novios al venir de visita en Fallas ese mismo año, que ella me estuvo esperando.

Qué hubiera pasado si hubiese ido a esa discoteca ese día? Quizás allí decidí no volver a arrepentirme de las cosas que no he hecho.

martes, febrero 22, 2005

Buenos propósitos

... en ese momento entraba por la puerta de mi cafetería favorita. En ella pasaba un rato casi todos los días. Habíamos empezado a ir mis amigos y yo cuando todavía trabajaba de recepcionista por las noches, la encontramos por casualidad, y se había convertido en nuestro santuario.

Ahora solía ir allí cuando estaba demasiado saturado del trabajo. Cogía las llaves del coche, dejaba la pantalla del ordenador por un momento, y me dirigía allí. Al entrar saludaba al camarero, y a la mayoría de la gente, que también era habitual. Me sentaba en el sofá de siempre y esperaba a que algún amigo entrase por esa puerta.

En esta ocasión no era el primero en llegar al lugar en el que me habían presentado a mi novia; en el que había perdido grandes amistades, y hechas muchas también. Aquí había llorado y sufrido como nadie; pero también mis días más felices estaban pintados del color de las paredes.

Saludé a Juan, y a Toni, ellos ya estaban allí, con una cerveza en la mano; seguramente no sería la última ya que era viernes. Me senté a su lado mientras me quitaba el abrigo, estos días hacía frío.

- Mediados de febrero ya, cómo pasa el tiempo. Recordáis? Fue por estas fechas cuando decidimos buscar un sitio así, entonces tenía 23 años...

viernes, febrero 18, 2005

17 Meses

Cuando llegué a Noruega, tenía todo un mundo nuevo a mi alrededor. Cuatro aviones distintos no habían podido apartar mi sonrisa de la boca; ni tan siquiera el haber perdido las maletas por el camino.

Recuerdo el viaje hacia Trondheim, era un día nublado, no podía ser de otra manera. La llegada a Moholt, a mi casa, dónde viviría durante el siguiente año. Aún veo con mis ojos la casa ese día. Aún puedo olerla. Saboreo en mi boca la frescura de esos momentos vividos.

Cuántas veces podría volver a vivir ese momento? Infinitas, seguro, infinitas veces viviría todo lo que sucedió en mis 17 meses allí. A quién puedo venderle 34 años de mi vida, a cambio de 20 experiencias así? Haga click en el link de correo, por favor.

sábado, febrero 12, 2005

Un mes y medio...

... es el tiempo que he estado ausente; en otro mundo. Disfrutando de una bellísima compañía, cambiando un poco mi vida. Ordenando pensamientos. Viviendo solo otra vez.

Es el tiempo que he dejado de nuevo de escribir, por eso ahora me noto torpe, falto de frescura, y no porque antes la tuviese, sino porque la creía tener. Espero poco a poco ponerme a rodar otra vez. Entonces podré narrar este último mes y medio, con la fluidez y belleza que se merece.

Vuelvo de nuevo a un mundo en el que tengo miles de peros por resolver. Releeré mi post sobre la constancia, sólo por si acaso.

miércoles, diciembre 22, 2004

Una tarde de domingo

Trantando de recuperar sensaciones vividas, cierro los ojos. Y me veo dónde estuve. Veo una preciosa película, de esas que nunca ves porque son demasiado felices como para creerlas. Dos personas salen de una cafetería, después de haberse dicho todo con los ojos. El invierno se refleja en los charcos que se esparcen por la acera... la lluvia golpea sus rostros, y el calor que sus cuerpos desprenden empaña las gafas que ambos llevan.

Cuánta ternura cabe en un beso, cuánto tiempo es mucho tiempo; cuán dulce puede ser un caramelo. Cuántas preguntas quedan sin respuesta...

Siento a la felicidad rodearme con sus manos, pues todo ahora me va bien. Ahora; que puedo ver las películas felíces sin envidiarlas, recordando momentos vividos. Velas, sábanas, miradas, palabras. Complicidad y sinceridad. Caricias y besos. Tatuajes y piercings. Hay tantas preciosas palabras que ahora me recuerdan a ti...

jueves, diciembre 02, 2004

Ayer llovió

Ayer se pasó todo el día lloviendo aquí; me encanta la lluvia, es una lástima que viva en un sitio en el que llueve tan poco, aunque posiblemente ése sea también el motivo de mi amor por la misma. El caso es que el día fue genial, no sólo por la lluvia. Salí del trabajo sobre las 8:30, y en lugar de ir a casa de mi abuela a dormir, decidí que iba a disfrutar del día.

Llamé a Juan (hacía ya tiempo que no lo nombraba) y pasé el día con él; mientras las gotas de lluvia iban golpeando cada uno de los lugares en los que me encontraba. Y el calor de las habitaciones me cobijaba de la humedad exterior.

Después comimos con Darío, y sobretodo bebimos. Fue una tarde genial, aunque no hicimos nada; pero me sentí muy agusto, lo cual es justo lo que buscaba al salir del trabajo. La tarde se convirtió en noche, y nos dieron las tres de la mañana, de un largo día, que necesitaba de verdad.

sábado, noviembre 27, 2004

Después de la(s) tormenta(s)

Tengo más o menos una media hora de tiempo antes de ir a trabajar, y recién acabada la ducha me he sentado aquí, frente a mi portátil, y he pensado que ahora podría escribir un post (de hecho lo pensé porque al quitar el salvapantallas, la página de Create Post de Blogger fue lo primero que apareció ante mis ojos.

Últimamente me he desgastado un poco sentimentalmente. Han pasado muchas cosas, y ahora empiezo a ver que el polvo dejado por tanta explosión empieza a disiparse. Supongo que en cierto modo esto también influirá aquí, mis posts no serán jeroglíficos difíciles de entender, al menos eso creo.

Además de la influencia que espero que tenga en el weblog, espero que la constancia en cuanto a trabajo y aficiones que estoy adquiriendo, y que poco a poco empieza a hacerse un, cada vez mayor, hueco, en el mar de pasividad en que se habían convertido mis días; siga su constante curso en el mismo.

Ahora voy a acabar de vestirme, que ya he tosido por vez primera, y no quiero volver a resfriarme.

miércoles, noviembre 24, 2004

Fin

Es increíble lo que has influído en mi vida.
Es increíble la forma en que apareciste.
Es increíble lo poco que tardaste en ser imprescindible.
Es increíble lo que se puede llegar a querer a alguien.

Es increíble la cantidad de sensaciones que hemos vivido.
Es increíble la dureza que tenían nuestras discusiones.
Es increíble lo bellas que eran nuestras reconciliaciones.
Es increíble lo que se puede llegar a sufrir por alguien.

Es increíble la impotencia que me has hecho sentir.
Es increíble lo que puede costarte decir "te quiero".
Es increíble la frialdad que siempre has tenido.
Es increíble lo que se puede llegar a llorar por alguien.

Fue todo tan increíble, que ya no te creo.

Bonito regalo de cumpleaños.

The Book Depository

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