Hace un rato, no sé muy bien por qué, he recordado una canción de Los Suaves, que cualquiera que me conozca desde no hace mucho, jamás habrá relacionado con mis variados gustos musicales. Y al recordar cualquier canción de este grupo, me viene siempre en mente el mismo lugar, Mataró.
Fui allí a la boda de un familiar, uno de esos primos segundos, o terceros. Tampoco me voy a explayar al respecto de la boda en cuestión, recuerdo que el restaurante del convite era muy bonito, creo que en la montaña, poco más. Allí conocí a una chica maravillosa, tanto que hasta su nombre lo era, Maravillas. Fue un flechazo, congeniamos perfectamente. Y parece que la sensación fue mútua, por lo que oiría tiempo después.
Quedamos esa misma noche, iríamos a una discoteca de la ciudad, la ilusión me embargaba, mi sonrisa me delataba. Recuerdo el viaje de vuelta del convite, a la casa de un familiar dónde estábamos hospedados. Mi padre y yo cantábamos la versión de Coolio de Ms. Jones. Sabía que esa noche sucedería algo que me marcaría.
Y tanto que sucedió, mis padres discutieron y no me dejaron ir. Me pasé la noche entera llorando en el balcón, cantando canciones de los Suaves. Nunca jamás he vuelto a saber nada de Maravillas, aunque me dijeron los novios al venir de visita en Fallas ese mismo año, que ella me estuvo esperando.
Qué hubiera pasado si hubiese ido a esa discoteca ese día? Quizás allí decidí no volver a arrepentirme de las cosas que no he hecho.
Fui allí a la boda de un familiar, uno de esos primos segundos, o terceros. Tampoco me voy a explayar al respecto de la boda en cuestión, recuerdo que el restaurante del convite era muy bonito, creo que en la montaña, poco más. Allí conocí a una chica maravillosa, tanto que hasta su nombre lo era, Maravillas. Fue un flechazo, congeniamos perfectamente. Y parece que la sensación fue mútua, por lo que oiría tiempo después.
Quedamos esa misma noche, iríamos a una discoteca de la ciudad, la ilusión me embargaba, mi sonrisa me delataba. Recuerdo el viaje de vuelta del convite, a la casa de un familiar dónde estábamos hospedados. Mi padre y yo cantábamos la versión de Coolio de Ms. Jones. Sabía que esa noche sucedería algo que me marcaría.
Y tanto que sucedió, mis padres discutieron y no me dejaron ir. Me pasé la noche entera llorando en el balcón, cantando canciones de los Suaves. Nunca jamás he vuelto a saber nada de Maravillas, aunque me dijeron los novios al venir de visita en Fallas ese mismo año, que ella me estuvo esperando.
Qué hubiera pasado si hubiese ido a esa discoteca ese día? Quizás allí decidí no volver a arrepentirme de las cosas que no he hecho.

