Trantando de recuperar sensaciones vividas, cierro los ojos. Y me veo dónde estuve. Veo una preciosa película, de esas que nunca ves porque son demasiado felices como para creerlas. Dos personas salen de una cafetería, después de haberse dicho todo con los ojos. El invierno se refleja en los charcos que se esparcen por la acera... la lluvia golpea sus rostros, y el calor que sus cuerpos desprenden empaña las gafas que ambos llevan.
Cuánta ternura cabe en un beso, cuánto tiempo es mucho tiempo; cuán dulce puede ser un caramelo. Cuántas preguntas quedan sin respuesta...
Siento a la felicidad rodearme con sus manos, pues todo ahora me va bien. Ahora; que puedo ver las películas felíces sin envidiarlas, recordando momentos vividos. Velas, sábanas, miradas, palabras. Complicidad y sinceridad. Caricias y besos. Tatuajes y piercings. Hay tantas preciosas palabras que ahora me recuerdan a ti...
Cuánta ternura cabe en un beso, cuánto tiempo es mucho tiempo; cuán dulce puede ser un caramelo. Cuántas preguntas quedan sin respuesta...
Siento a la felicidad rodearme con sus manos, pues todo ahora me va bien. Ahora; que puedo ver las películas felíces sin envidiarlas, recordando momentos vividos. Velas, sábanas, miradas, palabras. Complicidad y sinceridad. Caricias y besos. Tatuajes y piercings. Hay tantas preciosas palabras que ahora me recuerdan a ti...


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