domingo, mayo 16, 2004

16 de Mayo

Ayer, ayer desde hace cinco minutos, fue 16 de mayo. No suelo normalmente decir ayer hasta que no despierto al día siguiente, no me gusta, no sé por qué, son esas cosas que no te gustan y punto, como tomar galletas los domingos, tener las mejillas calientes cuando tengo frío, o comer sopa cuando hace calor.

Y bueno, qué tendrá de especial el 16 de mayo. Pues si nunca has estado en Noruega nada, incluso quizás tampoco tenga nada de especial si has estado en Noruega pero ya no lo estás, pero sí que es especial si en algún momento de tu vida decidiste quedarte a vivir en Noruega, o quizás es sólo especial para mí; qué sé yo! Éste día es el día previo al día nacional en Noruega, y se monta una gran fiesta, quizás la mayor fiesta del año en aquél país. Y claro, toda gran fiesta vivida suele dejar recuerdos imborrables, a veces para bien, otras para mal.

No voy a decir que pasé el día pensando en que era 16 de mayo, ni tan siquiera lo pensé hasta pasada ya la hora de la comida. Pero lo hice en los momentos en que te pones a pensar, en los momentos que te quedas mirando fíjamente a algo, después se va nublando la vista, y acabas llevando tu imaginación a miles de lugares, ya visitados y aún por descubrir. Pensé en el 16 de mayo pasado, en toda la gente con la que estuve, en mi conversación final con Raúl, en la llamada de Guille cuando estaba ya durmiendo, en cómo pensé que eran las 2 de la mañana cuando ya eran más de las 6. Luego pensé en la gente que aún sigue allí, en lo que les pasará hoy, en lo que disfrutarán y se divertirán. Pensé en el ayer y en el hoy; en mi pasado y mi presente; en mis amigos. Y sonreí.

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