miércoles, mayo 19, 2004

Reencuentros

La gran noticia del día, al menos así estaba previsto, y lo decían las "noticias de Víctor" de buena mañana, cuando amanecí a las 6:30 (después de otra larga noche sin dormir a penas), iba a ser el paso definitivo dado en la, larga y dura, carrera de cara a obtener mi portátil. Pero claro, qué es un portátil para un informático? Nada, nada comparado con un reencuentro.

Hoy me he reencontrado con Marta, definir a Marta como una amiga de la infancia es quedarse corto. Ella fue LA AMIGA de la infancia. Y no es que desde este período, del cual dudo haber escapado, no viese a Marta. Pero ya hacía casi dos años, desde, si mi memoria no falla ahora un 12 de julio de 2002. Para casi todo aquél que me conoce ahora, una época pre-Víctor para ellos; aquellos que ya me conocía entonces, son también conscientes de los cambios acontecidos en mi vida.

Los reencuentros, son como una cita a ciegas, se siente un cosquilleo por todo el cuerpo, te cuesta mirar a los ojos a aquella persona que es una parte tan importante de tu vida, que el tratar de borrarla, de desgarrarla, quitaría también órganos vitales, provocandote una muerte sentimental. Las palabras fluyen lentas, los acontecimientos acaecidos en los últimos años pierden su importancia, y acaban apoderándose de la conversación los temas más banales. Y no es hasta que el reencuentro finaliza, que uno es consciente de la alegría sentida en ese momento. De lo inmensamente genial que es vivir para tener esos momentos. Y de lo importante también que es centrarse en el presente, sin ofuscarse en el pasado para que éste no interfiera en el futuro, con sus reencuentros, con aquéllos que ya reencontraste o con los que, siendo aún desconocidos, esperan ser encontrados.

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