Es algo que siempre he tenido en mente, bueno, quién no se imagina paisajes maravillosos, y por supuesto, a uno mismo en ellos, recorriéndolos, disfrutándolos, en soledad o acompañado, en cuyo caso la compañía será igualmente maravillosa.
Y por supuesto que lo es, maravillosa, aunque el paisaje no lo hubiese sido. Pero coincidieron ambas cosas. La menguante luna jugaba con las nubes... unas nubes preciosas, lilas, y sobretodo se veía una roja, que destacaba por parecer irreal, posada durante mucho tiempo sobre la luna, como un translúcido papel, con formas quebradas. La brisa del mar acariciaba la arena que masajeaba suavemente nuestros descalzos pies, a la vez que ondulaba nuestros largos y oscuros cabellos. El olor del mar se apoderaba de todo, y el silencio que nosostros creábamos, sólo nosotros lo rompíamos.
Se rompió todo lo que debía romperse, no sólo el silencio, también el hielo a nuestro alrededor, entre nosotros, se rompió la timidez y sólo quedó sinceridad. El paisaje se merecía esto, y al sentirlo tuve que dejarme llevar. Sabía a ciencia cierta que ése era el momento, o quizás no, el tiempo me lo dirá, porque ahora sólo hace falta eso, tiempo.
martes, agosto 10, 2004
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1 comentario:
Hola figura ! Bueno supongo que te acordarás de Raúl de Valencia o el de Trd, bueno solo decirte que entrando por Orkut he ido a parar a tu página y aprovecho para saludarte.Veo que continuas con el curro y estás contento, yo todavia sigo currando en Madrid, a ver si cuando tenga más experiencia puedo encontrar un curro po r Valencia.Pues eso, un abrazo y ya te llamaré un dia de estos que pase por nuestra terreta.
Raúl
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