Cuando llegué a Noruega, tenía todo un mundo nuevo a mi alrededor. Cuatro aviones distintos no habían podido apartar mi sonrisa de la boca; ni tan siquiera el haber perdido las maletas por el camino.
Recuerdo el viaje hacia Trondheim, era un día nublado, no podía ser de otra manera. La llegada a Moholt, a mi casa, dónde viviría durante el siguiente año. Aún veo con mis ojos la casa ese día. Aún puedo olerla. Saboreo en mi boca la frescura de esos momentos vividos.
Cuántas veces podría volver a vivir ese momento? Infinitas, seguro, infinitas veces viviría todo lo que sucedió en mis 17 meses allí. A quién puedo venderle 34 años de mi vida, a cambio de 20 experiencias así? Haga click en el link de correo, por favor.
Recuerdo el viaje hacia Trondheim, era un día nublado, no podía ser de otra manera. La llegada a Moholt, a mi casa, dónde viviría durante el siguiente año. Aún veo con mis ojos la casa ese día. Aún puedo olerla. Saboreo en mi boca la frescura de esos momentos vividos.
Cuántas veces podría volver a vivir ese momento? Infinitas, seguro, infinitas veces viviría todo lo que sucedió en mis 17 meses allí. A quién puedo venderle 34 años de mi vida, a cambio de 20 experiencias así? Haga click en el link de correo, por favor.


2 comentarios:
a veces no hacemos algo que deseamos hacer para que los demás no sepan que queremos hacerlo...
Lo que daria yo tambien por volver a aquel dia que pise MOHOLT y que te conoci, a ti y a todos...bueno algunos mas que otros, ya sabes...un dia volvere, estoy segura..
mx
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