martes, febrero 22, 2005

Buenos propósitos

... en ese momento entraba por la puerta de mi cafetería favorita. En ella pasaba un rato casi todos los días. Habíamos empezado a ir mis amigos y yo cuando todavía trabajaba de recepcionista por las noches, la encontramos por casualidad, y se había convertido en nuestro santuario.

Ahora solía ir allí cuando estaba demasiado saturado del trabajo. Cogía las llaves del coche, dejaba la pantalla del ordenador por un momento, y me dirigía allí. Al entrar saludaba al camarero, y a la mayoría de la gente, que también era habitual. Me sentaba en el sofá de siempre y esperaba a que algún amigo entrase por esa puerta.

En esta ocasión no era el primero en llegar al lugar en el que me habían presentado a mi novia; en el que había perdido grandes amistades, y hechas muchas también. Aquí había llorado y sufrido como nadie; pero también mis días más felices estaban pintados del color de las paredes.

Saludé a Juan, y a Toni, ellos ya estaban allí, con una cerveza en la mano; seguramente no sería la última ya que era viernes. Me senté a su lado mientras me quitaba el abrigo, estos días hacía frío.

- Mediados de febrero ya, cómo pasa el tiempo. Recordáis? Fue por estas fechas cuando decidimos buscar un sitio así, entonces tenía 23 años...

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